domingo, 24 de agosto de 2014

KARINA MACCIÓ






Está bien. No existe. No entra. No se puede.
Está bien.
...
Está bien.
...
Lo entiendo.
Racionalmente
lo entiendo
(y como verás no hago más que repetirme, que formar frases gemelas, falsamente enlazadas por su repetición, sí, el engarce es falso –¿es ésta la misma palabra que sirve para decir "engaño", "trampa", la misma que se usa para el "engarce" del anillo, aquél que simboliza todo lo contrario de engañotrampatraición, agrego, el engarce que puede ser de oro, delicado, estilizado trabajo de orfebre?–, pero si el engarce es falso –como éste que acaba de pasar– ¿qué me queda? palabras tiradas, sueltas, pequeñas oraciones que no dicen nada, lugarcitos ordinarios, ni siquiera cajoncitos, porque como gorros viejos de lana están agujereados, comidos por las polillas)

Pero la verdad es que lo entiendo.

(aunque el engarce sea falso, cuestión que quedó demostrada es imposible, puesto que, o el engarce siempre es falso y así una redundancia, un exceso de sentido que rebalsa en la nada, o sólo se trata de una contradicción, ni siquiera, un contra-sentido mayor, y eso que agarra la piedra en el anillo, puede ser falso pero nunca en el sentido de mentiroso, sino de ficcional, artificial, imitación de un material que no es, aunque nunca en sí mismo, nunca puede mentir ni engañar porque sería como decir "ese objeto me quiere hacer trampa")

Ahora bien
quiero que alguien me explique lo otro
lo que aún no dije y nunca diré
porque no puedo pero está
creo
en algún lado
creo
está
o si no
qué es
este dolor expansivo
que toma mi corazón (y no es metáfora, no hay comparación, es rotundamente físico, como si cerrara la mano y la intentara aplastar, si fuera cabeza, ahogar, hasta sentir que no queda hueso, que no queda duro, y la masa late, late tanto que perdió el sentido –de lo que era–perdió su ser y así quedó mutada y dolorida, despertando todavía a una nueva existencia inerte, pero que late pum pum como respirar agitado cuando se va el tren que necesitás para llegar ahí donde te esperan y ya, después, no te van a esperar... Y esto sí, ABSOLUTAMENTE, es metáfora, pero lo primero, el decir "que toma mi corazón", el escribir y oír la palabra "corazón" –sentirla doler– eso no, ningún recurso)

Empezó en un punto
atravesándome el lado izquierdo
entrando por el frente y saliendo por la espalda
una flecha, un hilo, una cuerda, una cadena
así creció
grueso en mí
el dolor que se afianza
en la parte donde se ubica
este músculo
que alguien una vez me dijo –cuando operaban a su abuela–
que no puede dejar de latir
y yo pensé
qué raro no
no poder dejar de hacer –valgan todos los infinitivos, valga la terminación SER doble–
algo
no-poder-dejar-de-hacer-algo
y una posible traducción, quizás, sería
no poder evitarse
no poder ser
otra cosa más
que lo que soy
tristemente presente siempre
porque cuando digo no hay otro tiempo
y ahora es mi sentir
y ahora vos te quedás confundido en una tela de araña inmensa
araña sos vos
y tela también
y querés llevarme ahí
dejarme atrapada en esa tela que no se corta
pero me pincha el corazón
ahora
poco después de casi caer
en esa tela
mortaja
pero el tajo queda en mí por haber pasado
por intentar espíar
a ver qué pasa
si puedo ser otra
y vos
otro
pero los mismos
es decir –sin que sea pura contradicción–
traer a los que fuimos
deleitarnos
reírnos y disfrutarlos
y jugar a ser ésos sabiendo que nunca
seremos otra vez
pero podemos (quizás) tener
la misma sensación
y también quizás
vuelva a sentir
algo que no duela
después de tanto
tanto raspar
como el fuego
porque en definitiva
yo quise
y te dije
y toqué
y nos besamos
y fue más que dos bocas pegadas haciendo figuras
con la lengua
fue más
y entonces sí fue volver
a lo que no se puede
infancia y absolutos
paraíso
amor
irreal.



Está bien, está bien, no se puede.
Pero nunca lo voy a entender con este cuerpo desbocado.


***






No voy a dejar que me lo saques.
Un recuerdo es todo:
vos cantabas a mi lado, rozándome, apretándome, simulando que gritabas en mi oído
cara cantante pop
los ojos cerrados
arrugándolos de apretados
reíamos
vos cantabas leader singer
y yo me unía
yo que nunca canto porque-no-sé-porque-me-da-vergüenza
con vos cantaba y me dejaba
llevar
y fuimos hasta un lugar color naranja
y nos perdíamos en los ojos en las manos
nunca había tocado
algo así
sin cuerpo
entero
como si fuera ciega
de tanto mirar
de tanto sentir
y ahora querés sacármelo
sobreimprimirte negro y duro
voz glacial, profesional
olor a nada o a contrato
corrompido
faústico
cuando era –siempre antes era– siempre antes es la ilusión–
ser libres
sacarse lo que cubre
ser ideas
quedar carne expuesta
bebé
gozar
y que el mundo se apagara
y que todo se fuera
al diablo
nosotros hundidos en la música naranja
en las letras acolchonadas
en las manos elegidas.

Eso.

Ese antes.

No voy a dejar que me lo saques.
Lo tengo tatuado en un poro secreto
revive en mi sudor
apenas agua mágica
con mi aspirar
polvo
se hace
nota
real.

Lo lamento
por vos.

Ahora te veo lejano, irremediable.
Tu contorno te aprisiona, te ciñe apretado
veo el borde negro y grueso
y no salís
no salís.

¿Qué pasó?

No sé ver lo que viste
una gorgona parece
¿soy yo?

Pero no te preocupes.
No te miro más.
Quizás así se te caiga la costra
esa capa de cuervo
la costura bruta, impenetrable
que el demonio te regaló
ese cumpleaños adolescente cuando decidiste
perderte definitivo
arrastrarte en el piso a comer
tocar en lo débil y ganar
del lado que empantana y huele
mal
que me pese
mal
que me sienta
mal
cómo duele ay!
mal
cómo duele
no poder cambiar lo que tenía futuro y se secó se cayó se rompió.

Te veo y no puedo
quiero y no puedo
empezaste a comer
mi mano
(¡mi mano! mi mano tendida está carcomida, no tengo uñas y se descascara la piel)
ay
que bailábamos
que cantábamos
juntos
tumanomimano
y reíamos tanto
sin acabar
nunca
atrapados los ojos tapiados
tapados los muertos
tapiados
mientras, un poco más
allá
tercero
el diablo se ríe
(viendo falso “nuestro”
reír)
de los degollados
de los confundidos
de los desalmados.

***




Me gustaría decir
que es fácil olvidarte
hacerte un fantasma
una ilusión
algo que nunca pasó
o que lo hizo de forma vaga, ambigua
que fuiste una nube
un paquete de calor que se abrió sobre mí
una lluvia
que me mojó y pasó y como la ropa empapada
se seca y queda
igualigual
que antes.

Me gustaría decir eso
que soy igual (¿cuál es mi medida? ¿con qué me comparo? Ni siquiera sé
               dónde empezar
       a delimitar-
             -me)
me gustaría afirmar
que me puedo empapar y secar y ser
como nueva
incluso más limpia más perfumada
suavizados los cabellos de cuerda
y pulida la sonrisa con menta
implantada
pero no es agua lo que me toca
y vos más piedra que nube
más duro que nada
y yo apenas puedo
raspar, rasgar, guardar en mis uñas
un poco tu polvo pielcita
tus escamas calcáreas
y eso solo
ya se mezcla (polvo que al contacto con mi agua con mi sangre, efervesce, burbujea hasta ser uno, un nuevo color, un  nuevo sabor, otra vitamina)
en mí
me gustaría decir (sentir) (en mí)
que no fue real
que nunca te apreté tanto entre mis manos y mis piernas
que nunca hubo abrazo ni beso tan largo
que mi lengua no se pronunció en tu cuerpo y en tu oído
en escritura leída como música
interpretada en tardes de escape, de vuelta atrás
peripecia adolescente de robar al sí mismo maduro
al que tiene un camino y va
anda
es alguien con nombre historia
alguien que existe también
para los demás.

Pero entre nosotros éramos
otros
que nadie conocía (ni vos ni yo)
otros tan extraños
ajenos a lo igual
tan compatibles desde lados opuestos
o brillaba resplandor
o se apagaba completo
oscuridad de fuego
ruina.

Entre nosotros éramos
algo
imposible.

Incomprensible, incoherente, mal acentuado, mal enfocado, interrogativo, enrollado, asfixiado, libre libre, explotado, siempre a punto de estallar, renovado, engordado, chocolate combinado, aire, sin peso, viento sin pasado, sin caras, enmascarados, travestidos, ensuciados, revolcados, descubiertos, regenerados, envalentonados, omnipotentes, empequeñecidos, infantiles, caprichosos, orgullosos, hirientes, traidores, avergonzados, culposos, culpables, mentirosos, guardados, traducidos, artísticos, volcados, verdad que no puede ser, oscuros como héroes en los infiernos, reales, morbosos, cómplices, enemigos, rebuscados, malparidos.

Me gustaría decir que éramos algo increíble, hermoso, sorpresivo.
Me gustaría creerlo.
Sentirlo
de verdad.

Me gustaría decir que ya está, que ya fue.
Que no pasó nada.
Me gustaría ser cool
de verdad
pensar
que es extraíble, operable, borrable
esta cicatriz.




  
Amoratada, 2014.
Inédito






Karina Macció nació en Buenos Aires en 1974. Licenciada y Profesora en Letras por la Universidad de Buenos Aires, ha publicado Mis peores poemas de amor/My Love Worst Poems, en traducción de Annie McDermott (Viajera Editorial, 2014; sólo en español Colección Valijita, 2012); Diario de la Transformación, Viajera Editorial, 2011, distinguido por el Fondo Metropolitano de Cultura BA; La pérdida o La perdida, Viajera Editorial, 2008; Impresos en rojo (Subsidio a la Creación del Fondo de Cultura BA, Gog y Magog, 2006); Lestrygonia (premio De las Huellas a la Palabra, Abuelas de Plaza de Mayo, 1998; Aurelia Rivera Editorial, 2003); Ferina (premio de la Fundación Octubre, 2000, La Bohemia Editorial, 2001); Pupilas Estrelladas (premio Arde Filo, UBA, Siesta Editorial, 1998). Sus poemas han sido traducidos al inglés, al portugués y al francés y publicados en diversas revistas virtuales e impresas.  

En el 2006 crea Siempre de Viaje-Literatura en progreso, espacio para la escritura creativa y la difusión de nuevos talentos. En el 2008 funda Viajera Editorial que publica literatura contemporánea con una fuerte apuesta poética. Desde hace más de doce años se dedica a la gestión cultural organizando encuentros artísticos y literarios. Es editora, traductora y profesora de Semiología.




DARÍO CANTÓN











Cada día



En una pecera blanca

enlozada

peces

de un solo c/olor

y distinto tamaño

se amontonan

en el fondo.

Una descarga los sacude

hace girar en remolino

nadar desesperados

el abismo los traga




*Ambos poemas están incluidos en el Tomo VII. La yapa. Primera parte (1990 - 2006) de la serie De la misma llama. Su publicación está prevista para el próximo mes de septiembre.







Darío Cantón (Buenos Aires, 1928) Poeta, filósofo y sociólogo nacido en la ciudad de Nueve de Julio, en la provincia de Buenos Aires. Entre 1975 y 1979, distribuyó por correo la publicación Asemal, de la que aparecieron veinte números. Estudió Filosofía en la Universidad de Buenos Aires, y sociología en la Universidad de Berkeley, Estados Unidos. Trabajó como investigador en el centro de estudios sociológicos del instituto Di Tella, en la década del 60 del siglo pasado. Publicó una gran cantidad de artículos sobre dicha disciplina en libros y revistas especializadas. A mediados de los años 70, comenzó una compilación autobiográfica de seis tomos titulada De la Misma Llama. Para conocer más de la obra del autor, seguid el siguiente enlace. En su página web podéis encontrar más contenidos sobre la vida y obra de Darío.